CAMINO FRANCES DE SANTIAGO DE COMPOSTELA EN BICI
Entrar, estar en Camino, hacer la experiencia del Camino, es como adentrarse en el desierto - el exterior y el interior - y caminar desnudo. Al Camino se llega con lo que eres. Nada más. Y se avanza, la mayor parte del mismo en silencio. Sin preguntar casi nada. Sin preocuparte por lo que no es esencial. A veces se anda con los ojos cerrados y, sin embargo, no se encuentran grandes obstáculos.
El Camino de Santiago para mi era uno objetivo que tenia en la carpeta de mis sueños. No porque tuviera alguna razón religiosa, ni algo que cambiar en mi vida, eso pensaba yo, luego el camino se encargaría de demostrar otra cosa.
Mi camino comenzó en Saint Jean Pied de Port (Francia), el camino original llamado Francés, es el camino que sigue al sol durante el día y la Vía Láctea durante la noche, llegue al pueblo Francés después de un día de tren y ómnibus, donde por primera vez mi bicicleta no era un obstáculo para viajar, en el tren la bici se considera un equipaje de mano, sólo debes ser lo suficientemente respetuoso con los demás y ponerla de modo que no incomode a nadie y en el colectivo no había lugar en la bodega así es que la conductora la subió conmigo y viajo en el pasillo, todo esto pasaba con explicaciones en francés que nunca entendí.
Ya en el pueblo busque un albergue de peregrino, todo era extraño o nuevo para mi, pero a la vez te hacían sentir que eras un familiar recién llegado, con las preguntas típicas, de donde eres?, en bicicleta?? En ciclo?? En bike?? En velo???, y así en todos los idiomas, parecía haber llegado a la casa de un pariente, el albergue estaba dentro de la citadelle, ésta es una ciudad amurallada de la época medieval, tal cual lo conocemos de las películas, el castillo, las casas de los súbditos, el puente para entrar, me sentía viviendo un cuento de Príncipes y princesas, lo que hace que haga un ejercicio mental tratando de calcular cuantos años de diferencia histórica tenemos ó cuantos años tienen las piedras del castillo, de las calles, ó como habrán construido ese puente románico que está justo en medio de la citadelle, es imposible saber hoy esas cosas, por más ejercicio mental que haga, decido recorrerla y disfrutarla mientras hago los trámites para partir al otro día, el primer trámite es conseguir el Carné de peregrino, que será mi documento de aquí en más.
Con este documento en mis manos me doy cuenta de varias cosas, por lo que he vivido hasta ahora en este pueblo parecen que todos son extranjeros que hablan distintos idiomas casi ninguno español…..lo que hace que vaya adivinando cada paso que debo dar…
La primer cosa que me sucede con este documento es la gran pregunta que nos hacen, cual es la razón de querer hacer el camino: religiosa?, deportiva?? Otros?, casi para no ofender digo religiosa…me había dado cuenta ahí mismo que la mayoría haría el camino “DE” Santiago de Compostela y no “A” Santiago. El Camino DE se refería específicamente a una cuestión religiosa ya que es el camino de el apóstol Santiago, el otro es el que te lleva a la ciudad de Santiago de Compostela simplemente.
La segunda cosa importantísima pero que se siente, o te lo hacen sentir , nadie te lo cuenta….es que ahora pertenezco a un grupo de gente del mundo. que ya no soy Argentina, ni Ciclista, ni deportista, ni Evangelina ahora soy Peregrina igual que todos aquellos que comenzamos el camino, con derechos y obligaciones, allí tan lejos de mi mundo, a partir de ahora mi único documento es el carnet de Peregrino, al que sellarían dando testimonio que estoy en el Camino, y con el que accedería a alojamientos, comida, menús con precio especial para peregrino etc …….ya pertenezco a una comunidad lejos de casa sin ningún conocido pero a todos por conocer, y simplemente pertenezco………………
Amanece y se por varias razones que debo juntar mis cosas y comenzar el camino, por más cansada que esté, por más que quiera seguir allí para seguir con la magia de la edad media……. debo subir a la bici y comenzar mi camino.
Una de las razones principal es que en el albergue no se puede quedar nadie más de un día a excepción de enfermedad o fuerza mayor, hay que dejar el lugar al siguiente peregrino.
Me dieron junto al carné de Peregrino, tooodos los datos que pueda necesitar, desde albergues, cantidad de kilómetros entre uno y otro, donde se pueden reparar bicis, donde comer, donde dormir con números telefónicos de emergencias etc, perfil de cada etapa, que organización!!!!!! y por un euro que deje de donativo!!!!!!!!.ahh, además la vieira que me acompañara, la vieira es el símbolo del camino y todos los peregrinos llevamos colgado una, también será el símbolo que nos identifica como tal.
Salí de Neuquén al sur del hemisferio sur, con tantas ilusiones y sueños y veo que ellos están aquí al alcance de mis manos, solo mis piernas harán que las ilusiones sean realidad y eso es lo que está sucediendo, me siento orgullosa me sonrió a mi misma, como gesto de aprobación, mientras miro el perfil, tenía por delante 22 km. De subida de 150 a los 1450 mts.
Salí con el entusiasmo de un niño, desbocada, con el corazón latiendo a mil, comenzaba un camino aquí en un pueblo de Francia, sola y sin saber el idioma, pero la felicidad que tengo sólo me hace pensar que lo que comencé hoy aquí terminaba exactamente del otro lado de España, así pedal a pedal entusiasmadísima hasta que siento que cada vez costaba más y más, levanto la vista y la subida que me esperaba por un momento me asusto, pero pensé…… sólo tengo que cruzar los “Los Pirineos”; pero como en argentina tenemos lo más alto, lo más largo etc, y yo ya cruce con mi bici la cordillera de los Andes, más difícil entonces no es!!!, esa fue mi reflexión…… allá vamos…….a los 200 mts la subida me dejo sin aliento, para disimular saco una foto.
Subía a la bici y bajaba cambios hasta que ya no tenía más cambios, avanzaba unos metros, salió el sol cambio la temperatura y me iba sacando la ropa,…. el paisaje iba cambiando también, era como en las películas, como en los póster de chocolate con la vaquita blanca y los campos verdes, verdes…de pronto 3 ciclistas que estaban entrenando “he ven.. vamos”, siiii… dije pero no los pude seguir ni 100 mts. Las patitas no me daban……claro que cuando miro atrás y abajo . al costado veo un camino allaaa abajo…….eso lo hice pedaleando a uno, metro a metro, pero lo había hecho….. no lo podía creer, no porque fuera imposible sino porque Desde hace unos años tengo una enfermedad del ciclista endofibrosis aorto iliaca externa, me afecta la pierna izquierda es un dolor intermitente, pasa sobre todo en una subida o cuando necesito pedalear más fuerte, …..pero estoy pudiendo y en este momento no tengo que pensar en eso. En el camino me encuentra con dos parejas de Noruegos que al verme que no podia subirme a la bici en una subida me empujan, luego me sacarían fotos a lo largo del trayecto porque no podían creer lo que yo estaba haciendo ¡!argentina guapa!! me decían. Entre una y otra equivocación hice el doble de los km, que había que hacer pero cumplí con la primer etapa llegue a Roncesvalles, busque el albergue y luego de sellar el carnet y pagar 3 euros, nos indican donde dejar las bicis, el número de cama, los sanitarios y las duchas y hagan sus vidas…Mirando a mi alrededor me doy cuenta que ya no solo no tengo una nacionalidad sino que a los peregrinos tampoco se los distingue por el sexo, pues allí estábamos en un dormitorio comunitario los peregrinos ciclistas, acomode mi saco de dormir sobre mi catre, previo a rociar todo con repelente para mosquitos que es lo que tenia a mano, pues hay un fuerte rumor de chinches en los albergues, una ducha caliente y lavar la ropa, todo esta preparado para facilitar la peregrinación, en el baño hay un tendedero eléctrico que facilita el secado de la ropa, casi me siento mimada…. tanto sufrimiento para cruzar los pirineos, bueno …la ducha me ha renovado y el estómago me pide comida, alrededor de los albergues siempre hay mesones y restaurantes que ofrecen menús que van entre los 8 a 10 euros y son realmente para reponer fuerzas dos platos fuertes postre y vino. Decidí aquí que nunca iba a cocinar porque también en los albergues existe la posibilidad de comprar la comida para comerla allí o cocinarse, no iba a ser mi caso. Al día siguiente y como lo iba hacer durante las 12 jornadas que duro mi camino me levante muy temprano ya que a las 8 de la mañana es obligación dejar el albergue, pues a esa hora cierran las puertas para limpiar, etc., para luego al medio día abrir y que este en condiciones para los siguientes peregrinos. Comencé mi segunda jornada un poco más tranquila pues el perfil de esta etapa es un poco más suave si bien hasta donde durará baja hasta casi a nivel del mar vuelve a subir hasta los 600 mts. Así será todo el Camino hasta Santiago.
Me siento entre el limbo y el paraíso esto es hacer ciclismo, cicloturismo y mountain bike, a medida que avanzo cruzo a peregrinos cargando sus mochilas, con sus bastones y la concha en algún lugar visible, parece una postal, me parece increíble estar haciendo estos senderos, en el viejo mundo y a un precio que no se puede creer, un precio que nos permite a nosotros los argentinos, a nosotros los siempre devaluados, pero por sobre todas las cosas, que puedo andar por estos bosques con una tranquilidad como si hubiese nacido por aquí, como si todas estas personas fueran de mi entorno, con la libertad de elegir la ruta que tomarás, la cantidad de kilómetros que harás, las cosas que quieras mirar, cuando parar, cuando comer, donde dormir…la oportunidad de ser uno mismo.
Con música en los oídos, pedaleo, pedaleo y pedaleo….disfruto, gozo, siento felicidad, el camino me esta dando además la posibilidad de conocer las grandes ciudades como Pamplona “de toros y Sanfermines”, Logroño “la de los siete valles”, Burgos “la tierra de los castillos”, León, “Ciudad regia y palaciega, llena de todas las felicidades”, así como pueblos de 300 personas, pero con una hospitalidad soñada, todo eso se le suma lo que conlleva el acercarme a tantos años de historia y poder observar por donde paso, poder observarla, olerla, vivirla desde la bicicleta es impagable, 12 jornadas de un viaje de 900 km. conviviendo con gente de todo el mundo, sientes una conexión con ellos, no son extraños. Durante siglos, desde los comienzos de la era Cristiana muchos han sido los peregrinos que han seguido los pasos de Santiago cruzando todo el norte de la península Ibérica, nobles, mojes, curas, campesinos, vagabundos, viajeros, sanos y enfermos, ciegos, cojos, ricos y mendigos, todos ellos han sido peregrinos en el Camino de Santiago y todos ellos recibían los mismos honores, todos ellos y yo, día a día en cada Albergue adonde llegue me trataron como si fuese la única peregrina, cómo el día que llegue a Santiago y al recibir mi Compostela, fui tratada con todos los honores y se me menciono en la misa tradicional para peregrinos, pero también tuve otra satisfacción, inesperada hasta casi insólita para mi, una pareja de ciclista que se acercaron para decirme la admiración que me tenían por haber hecho el camino y en soledad, que me quedaría en sus recuerdos para siempre. Ellos me habían visto, y ellos habían hecho el mismo camino sabían del esfuerzo físico, de las garras y las ganas y la felicidad de transitarlo, por eso sentí que ellos me dieron el premio más grande que he recibido. El haberme expresado su admiración.
Pensé que nada tenía que ir a cambiar al Camino, ese no era mi objetivo, pero el camino me enseño, me educo, me mostró que existe solidaridad, compasión, tolerancia y amor, y me dio la oportunidad de ser y saber que puedo ser yo misma.